Incendio de Bayamo
OTRA VEZ EN LEONERO EL CLÁSICO CUBANO DE LA TRUCHA

Témele a los adjetivos. Eso de clásico se ha gastado, se le ha aplicado a competencias con y sin mayor relieve apenas en su segunda convocatoria, solo por viciosa elección de algún publicista impregnado del triunfalismo de otra profesión cercana. Pero el Incendio de Bayamo, el Torneo Nacional de Pesca de la Trucha, se convoca desde 1983 y en Leonero, la laguna cerrada de vegetación espesa, de hermosos amaneceres y fama dentro y fuera del país, se pesca de verdad la lobina negra boquigrande, el black bass, si quiere usted decirle. Nosotros los cubanos la llamamos trucha.

La pesca en la laguna de Leonero se comercializó como producto turístico por muchos años bajo el nombre de Viramas, un coto de caza de la misma zona, próxima a la desembocadura del río Cauto. Tiene el acuatorio una extensión de 6 600 hectáreas y le acompaña una cierta leyenda de sitio peligroso a causa de los cayos flotantes de vegetación que el viento desplaza y pueden convertirse en una trampa que impida el regreso a los pescadores que andan absortos tras la picada en sus botes de remos.

El año pasado el certamen nacional tuvo su escenario en la presa Minerva, provincia de Villa Clara, por asuntos internos entre la Federación Cubana de Pesca Deportiva y su filial provincial en Granma. Granma, su capital Bayamo, a 744 kilómetros de La Habana, es la organizadora histórica del evento central de la trucha en Cuba. Pero desde que hace casi un lustro comenzara el proceso organizativo de la pesca deportiva cubana que aun se halla vigente, las normas, todas las que corresponden a la pesca recreativa, se avalan centralmente, con criterios debatidos en los plenos. Cuestiones internas, insistimos. Este año volvió el torneo a Granma, a Bayamo y a Leonero. Hay motivos para apreciar a unos y a otros, y para desear que se haga lo mejor en todo sentido, sobre todo si se trata de preservar valores como el de esta competencia, tan respetada por los verdaderos deportistas de la pesca fluvial cubana.

El total del programa del certamen se desarrolló del 15 al 19 de enero, con dos jornadas de competencia. Asistieron 16 equipos, uno de ellos formado con atípica individualidad por el representante de la Isla de la Juventud, el veterano Pablo Enrique López Noriega, que se desempeñó a la altura de su experiencia: basta con una trucha de 10 libras, un bass trofeo de los que cuentan méritos para registros internacionales e iguala records de Leonero. Ahora es el premio a la pieza mayor en el Incendio de Bayamo 2009.

Algo típico de esta competencia es que los locales muestren siempre buena labor. En la cita de 2009 les tocó ser campeones por muy buen margen a Roberto Mondelo Soto y Rubier Fonseca González, del equipo Granma A, quienes completaron un pesaje de 49 libras y 13 onzas, a razón de tres piezas por competidor en cada jornada. Vale decir que el cupo total fue logrado por 14 de los 31 pescadores en torneo, lo cual no es mal saldo, mucho menos si atendemos que el peso promedio de los 141 piezas cobradas fue de 2 lb y 15 onzas.

También completaron el cupo los equipos de La Habana (35,09 lb) y Santiago de Cuba (33,07), que subieron al podio en el segundo y tercer puestos, y el Ciego de Avila, provincia de muy buena lobina en sus aguas, que obtuvo el cuarto lugar. Curioso que la mejor puntuación individual, de 27,07, lograda por el pescador de Las Tunas, José Vistorte Laguna, no se concretara en una posición entre los premiados por colectivos.

Con el Incendio de Bayamo tuvo su apertura el calendario oficial de competencias de la pesca deportiva cubana, a cuyos aficionados les esperan otras cuatro citas de nivel dedicadas a la lobina negra boquigrande, sin contar los eventos a nivel municipal y de provincias reglamentarios.

De Leonero cuentan que el clarias ha tomado carta de ciudadanía en sus aguas y que una parte de la vegetación que sirve de refugio a las crías de todas las especies se ha perdido, probablemente a causa del arrastre de los más recientes huracanes. No son buenas noticias para un sitio de leyenda como quedan muy pocos, donde podría llegarse a convocar un certamen internacional de pesca a mosca del black bass. Hay que temerle a los adjetivos, pero es mucho peor cuando hay que usarlos en tiempo pasado.