Torneo Abierto de Spinning Marítimo
SABER DE PESCA EN PLAYA INGLÉS
Fotos de Orlando Gómez (Grafforl)

El certamen cienfueguero, definitivamente entre las principales pruebas de la pesca a vara y carrete en el país. Para algunos existe la suerte; para otros, la diferencia entre pescar por deporte y coger pescado.

De competencia en competencia, la pesca deportiva cubana va tomando distancia de la época en que el éxito de los certámenes era medido por la cantidad de peces muertos en el pesaje de cada sesión. La meta aun está distante, pero existe ya bien marcada la tendencia a favorecer el despliegue de habilidades técnicas sin sacrificar a ultranza a los peces, educando a los aficionados en una conciencia conservacionista.

Lo más significativo en el nuevo enfoque de esta tradicional modalidad recreativa es el incremento de certámenes de pesca con avíos de lanzado, principalmente en las técnicas de spinning y fly casting o pesca a mosca, en escenarios marítimos y fluviales. Con ello se incrementa la exigencia de dominio técnico al competidor y se disminuye el impacto al recurso natural con el uso, también, de señuelos artificiales en lugar de carnada.

Frente a cuatro certámenes donde se permite emplear carnada natural o línea a mano, hasta el tercer trimestre de 2008 la Federación Cubana de Pesca Deportiva convocó un total de seis torneos en la categoría de lanzado ligero a vara y carrete, de ellos dos de spinning marítimo desde embarcación, uno desde costa, dos para la trucha y uno en la modalidad de pesca a mosca, en Ciénaga de Zapata, que incluye desde su fundación el único evento teórico sobre la pesca deportiva en Cuba.

Cienfuegos se entusiasma
Con formidables costas y embalses de increíble picada, buena afición e incluso con algunos éxitos en eventos nacionales, de la provincia de Cienfuegos podía haberse esperado que fuera sede histórica de importantes competencias de las líneas y los anzuelos, pero sólo lo descubrieron ya comenzado el siglo actual. Durante un par de años ensayaron una competencia de inusual enfoque, la Bonirrubia, en la que pescaban el bonito de día y la rabirrubia de noche, hasta que parecen haber hallado su vocación real en el Torneo Abierto de Spinning Marítimo desde embarcación de Playa Inglés. Expliquemos por partes. Torneos abiertos son una variante de competencias creadas por la FCPD para incrementar la participación de sus miembros en eventos de nivel nacional, mediante el pago por los competidores de sus correspondientes gastos, a diferencia de los certámenes del calendario oficial, financiados por la asociación. Del spinning decíamos que es una modalidad técnica de pesca a vara y carrete que clasifica entre las de lanzado ligero, y puede practicarse lo mismo de orilla que a bordo de una embarcación. Playa Inglés es un hermoso enclave de la costa meridional cubana, entre el Mar Caribe y la sierra de Guamuhaya.

La cita de Playa Inglés surge en 2006, comenzada la materialización de la nueva orientación de la organización de los pescadores aficionados del país con eventos en la Isla de la Juventud y en el embalse Minerva, Villa Clara. El certamen de ese año contó con 22 competidores y lo ganó Iván Menéndez Rodríguez, de Bauta, La Habana. En el de 2007 el triunfo entre 36 contendientes fue para un coterráneo y compañero de pesca del anterior, Ariel González Canet.

Remar para donde pican
La creencia de que la pesca es solo suerte es una de las cuestiones que están perdiendo vigencia rápidamente entre la avanzada de competidores de las lides cubanas de sedal y anzuelo. En primer lugar, el arbitraje es bastante estricto y se marcha de manera paulatina a equiparar las reglas internacionales. En el torneo cienfueguero la puntuación es por peso, como muchos otros certámenes cubanos desde hace bastantes años, pero la captura por jornada y competidor se limita a tres piezas, cuya talla no debe ser inferior a 25 centímetros.

Tales normas significan que el competidor se esforzará por buscar peces de mayor peso, esmerándose para ello en el conocimiento del medio marítimo, de las especies probables y de los recursos que le ofrece la técnica de pesca. Dominar un pesquero que se frecuenta es factible, pero la verdadera maestría viene de lo que llaman los pescadores la lectura del agua, la interpretación de los signos del ambiente. La exigencia competitiva va más allá: el pescador debe saber remar para ayudar al remero si la situación lo exige, y una sesión de pesca se hará bajo su dirección, pero en la otra le corresponde el liderazgo a su compañero a bordo. De lo que se haga en dos sesiones depende la entrada en la selección de los 10 que van a la final.

Al IIIer Torneo Abierto de la pesca a spinning marítimo desde embarcación de Playa Inglés, Cienfuegos, se presentaron 24 competidores de Pinar del Río, Ciudad de La Habana, Villa Clara, Ciego de Ávila y de localidades de la provincia sede. Las pruebas de pesca se llevaron a cabo consecutivamente en tres sesiones de siete horas cada una a partir del 11 de octubre en el sector marítimo que abarca desde Punta de Ancla a Río Hondo.

En la jornada inicial hubo 36 capturas, justamente la mitad de la cuota del día, con preponderancia de cibíes (Caranx sp.) y pintadas (Scomberomorus sp.) en número, y de barracudas y albacoras en cuanto al peso. La siguiente sesión de pesca, en la que se decidían los 10 competidores de la final, mejoró todavía el resultado: 51 piezas, aparecen los bonitos listados y se lidian más de una docena de sábalos, peces frente a los cuales el pescador de caña, carrete e hilo fino es un maestro o nada.

Los diez que salieron al mar el lunes 13 de octubre hallaron temprano algunos gallegos (Caranx latus) de fuerte pelea, “porque la luna se mantuvo afuera más tiempo”, dice el saber de los que se las pasan mojados hasta el cuello con la vara en ristre. Estaba el satélite terrestre en fase de cuarto creciente y el día de la última jornada de pesca era víspera de Luna Llena, es decir, “muerte de luna, el día más malo para pescar”, enfatizan. Pero de 30 peces solo dejaron de cobrar cuatro los finalistas. Así es.

Al cabo ganó la competencia Ibrahim Borroto O´Farrill, Ciudad de La Habana, segundo lugar en el Escalafón nacional de la FCPD en la modalidad Spinning Marítimo en 2007. Vea entonces si algo le toca a la suerte. En esa misma selección tiene el cuarto puesto Iván Menéndez, ganador de la cita inaugural en Playa Inglés, y el sexto lo ganó Ariel González, que fue campeón del pasado año. Conozco a los tres y tienen algo en común: ellos pescan. Podría mencionar también a Ricardo García Carrión, del municipio de La Lisa como Borroto, que entró décimo en la final de esta cita cienfueguera, y es el tercero en el listado de los pescadores cubanos con mejores resultados en competencia de vara y carrete en 2007.

Ibrahim Borroto O´Farrill dejó de capturar una de sus nueve piezas reglamentarias, pero concluyó con una puntuación tope de 19.107 unidades, con una exposición que incluyó dos cibíes, una barracuda, dos gallegos, un comevíveres, un bonito listado y el sábalo de 10.518 kg, Premio a la pieza mayor. Otro capitalino, Juan Carlos Romero González, con una sola diana se impuso en lanzado de precisión.

En la escolta del triunfador en la faena de pesca formaron el pinareño Osmany Peña Piloto (16.557 kg) y Antonio Miguel Pairol Velásquez, el único local que tocó trofeo, que el primer día fue líder, al siguiente fue segundo, y en la final fue el tercero, pero con todas sus nueve piezas y 15.567 puntos.

¿Suerte?

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