Ha muerto Danilo Domínguez Ortega, Habana
DESPEDIMOS UN CUARTO DE SIGLO DE HISTORIA DE LA PESCA EN CUBA

Le recordábamos el 18 de mayo de este año 2009, regresando de una competencia en la zona oriental, al pasar el ómnibus de los pescadores por la ciudad de Camaguey, donde residía. Al llegar a la capital nos esperaba la noticia: Danilo Domínguez Ortega había muerto. Fue un buen amigo, cordial y ocurrente, y uno de los pescadores más completos de este país durante el último cuarto de siglo.

A mediados de los ’90, realizando una encuesta, le preguntamos cual era su modalidad de pesca preferida. Le habíamos visto en competencias de la trucha, pescando el pargo con línea a mano y triunfando en las lides de la aguja, y nos sorprendió con un detalle que cambiaría nuestra percepción de la pesca recreativa: para él nada como la emoción de la pesca con caña, con la mirada prendida del flotador… “¡…y el corchito que comienza a moverse, Ismael, hasta que se hunde de un golpe!”. Cómo no iba a saberlo, siendo uno de los iniciadores, en 1986, de las Competencias Nacionales de la Vara Criolla e Familia, que siguió desde su apertura en la presa Alacranes, de Villa Clara, y luego en convocatorias efectuadas en Escaleras de Jaruco, provincia de La Habana, y en la provincia de Ciego de Avila.

Era originario de la capital, de ahí que su nombre de guerra fuera Habana, pero emigró hacia la campestre Camaguey, quien sabe si atraído por los embalses trucheros de la provincia de los llanos. En las aguas de las presas famosas de aquella región se entrenaba todo el año. En 1983 contribuyó, con su compañero de equipo Omar Lezcano, a completar un pesaje de 42 libras que dio a Camaguey el tercer lugar en la cita de apertura del clásico Incendio de Bayamo.

Luego lograría clasificar varias veces más, pasando las pruebas municipales y provinciales para volver a Leonero. En 1986 y 1994 integra los equipos campeones de la cita bayamesa; en la primera ocasión, sumados sus peces y los de Rafael Martínez levantan un pesaje histórico de 68 libras y 14 onzas, Danilo pone 33 y media en la balanza. En el triunfo siguiente, le acompaña Danilo Melendre y entre ambos llegan al primer lugar con 61 libras; justo un año antes, en el torneo de 1993, logra un tercer puesto para su provincia en unión de Higinio Cué.

Pasan once años para una tercera victoria por equipos para Camaguey, con la participación de Danilo Domínguez Ortega. Esta vez le corresponde por igual el título individual y el premio a la pieza mayor del Incendio de Bayamo de 2005.

En uno de nuestros encuentros, ocurrido como otros en alguna de las competencias en cualquier sitio del país, hizo saber a algunos de sus amigos que había contraído diabetes. Pensábamos que se alejaría de la pesca en los embalses, de las horas al sol en una balsa, dándole incesante a las patas de rana. Un Danilo muy razonable tranquilizó a todos: todo lo que tenía que hacer era cumplir las orientaciones médicas respecto a dieta y otros cuidados, no había que dejar de pescar. Pasó el tiempo, eventualmente dejamos de verle uso pocos años, pensamos en el amigo con su salud complicada.

Aparece muy fresco y rejuvenecido en la presa Minerva, compitiendo en un Abierto de la Trucha, donde alcanza a ser finalista en el lanzado de precisión entre 44 competidores. ¿Había dejado de pescar, de competir? “Nada de eso, Ismael, los muchachos nuevos están muy afilados en las competencias y es difícil lograr un lugar para llegar al nivel nacional”. Él había enseñado a unos cuantos el arte de pescar la veleidosa lobina negra boquigrande, la trucha cubana.

Fue Danilo uno de los pescadores que gustaba de experimentar, de estudiar la pesca. E su momento nos sorprendió con la noticia de que había practicado la pesca nocturna de la trucha, con spinning y mamporro artificial negro. “Picaban las grandes, la chica no sale de noche a comer”.

En 1993, Danilo publicó en el boletín Rascasio un estudio estadístico sobre pesquerías deportivas de la trucha, efectuadas el año anterior en un grupo de embalses de su provincia de residencia, entre los cuales dedicó 315 horas a Najasa, durante las cuales cobró 804 peces. El mejor resultado lo obtuvo en el embalse de Porvenir Chico, con una media de 5.02 piezas por hora. El mes de más pesca fue octubre, con 419 ejemplares en 11 pesquerías, para una media de 3.77 piezas por hora, aunque este indicador fue mejor en septiembre, con 3.95.

Justamente en el período en que realiza el estudio sobre la pesca de la trucha, se convierte por dos años consecutivos en campeón individual y por equipos del Torneo Nacional de la Pesca de la Aguja Ernest Hemingway. Este resultado lo alcanza en 1992 con una aguja de 95 libras y en la cita siguiente con otro pez de la misma especie y un peso mayor: 165 libras. Dos triunfos para Camaguey y una invitación para integrar el equipo cubano en el torneo internacional Hemingway.

En 1992 le sustrae al equipo de la provincia de Holguín un triunfo que ya consideraban seguro en la cita inaugural de la muy carismática competencia nacional de pesca de la barracuda en Cabo Cruz, provincia de Granma, un certamen que alentó el rescate del spinning como modalidad competitiva. Domínguez Ortega aportó virtualmente las nueve décimas partes de la puntuación total de esa victoria camagüeyana.

Aparece registrado como competidor del Festival del Pargo Criollo en 1988, y en los registros de Récords Nacionales de pesca deportiva llegó a tener una docena de marcas, entre ellas un pargo criollo de 13 libras con vara y carrete, línea de 0 a 6 libras, según la clasificación vigente hasta 1990. Otras de sus records notables fueron una biajaca de la mar de 10 libras, a spinning y con línea de resistencia similar al peso del pez, y un aguají de 50 libras.

Con sus pasos en la vida, cada hombre marca el territorio preciso de sus ideas. Danilo Domínguez Ortega, Habana, creía en la pesca por deporte y en todo lo que ella puede aportar de valioso a la existencia. Nos va a seguir acompañando.