Torneo La Bonirrubia 2005

COMPITIENDO A PITA Y ANZUELO EN LA PERLA DEL SUR

Hermosa si las hay es la costa de Cienfuegos. La cordillera se desborda en pardos filos sobre el mar: el Caribe real, sin folcklorismo ni publicidad. La mayor parte del litoral es arrecife de regularaltura, y de tanto en tanto el pico que no tuvo tiempo de desgastarse en llano alcanza firme el aguainquieta y la mira desde allá arriba, con los ojos del guajiro que pasa por el sendero con la pita enel morral. Cada mucho tramo, la boca de un río, o una playa de arena gris y todavía limpia. El bote que espere el viento de cuaresma frente a estos acantilados no verá más los tablones de un muelle. Pero esta tarde sopla el norte invernal desde el otro lado de la isla y el Olimpo acomoda sueslora a la corriente. Desde la cubierta cada cual suelta su línea con el anzuelo encarnado yespera la picada. En torno, la tupida nublazón de últimos de octubre adelanta la noche y laoscuridad se puebla de los destellos de otros barcos. De los dos extremos de Cuba fueron a la ciudad de Cienfuegos los competidores, convocados porla Federación Cubana de Pesca Deportiva, para participar en el torneo Bonirrubia 2005. El nombre del encuentro se refiere a la combinación de dos especies de peces, el bonito y la rabirrubia, que por idea de la filial cienfueguera de la mencionada asociación se unieron en una misma competencia. Para el bonito se sueltan de dia los cordeles tras la embarcación en marcha y se busca elcardúmen para cobrarle peces en torno. La rabirrubia, en cambio, requiere que el barco fondee denoche sobre el pesquero y que los pescadores calen las líneas hasta el fondo para hallar la picada.El certamen se resuelve en dos sesiones de unas veinte horas cada una, las que deben incluiracción de pesca al curricán -para el bonito- en horario vespertino y matutino, y toda la noche parala rabirrubia.

EN ACCION LOS PESCADORES
Desde la playa renombrada de Rancho Luna sale al mar una docena de embarcaciones de pescarecreativa a motor, colocadas a disposición de la competencia por sus propietarios. El area depesca abarca una decena de millas, desde el tubo del espectro cementado de la electronuclearhasta la boca del rio San Juan. Durante la primera jornada de la cita, los competidores y los patrones han tenido sus respectivassesiones de debate de las reglas. No hay limitación para el tipo de avíos, siempre que se basen ennailon y anzuelo: durante el sondeo se recogen varias lineas de alambre, que los pescadores llevana bordo para asegurar el pescado durante sus pesquerías cotidianas, pero que están excluidas delos criterios de deportividad de la Federación. El dia de inicio de las pruebas de pesca era 28 de octubre y todos los que están en la competenciallevan una flor a la orilla y la lanzan a las aguas. En las mentes de todos, Camilo Cienfuegos, elcomandante rebelde que no lejos de aquellos lares rubricó su condición de Heroe en la memoria desu pueblo. Más tarde se da la señal de salida y los botes se van perdiendo hacia el horizonte azul. La mar es un plato a corta distancia de la orilla, pero allá en el "Golfo" respetado, el que seaventura pone inquietud en los que ven adentrarse el brillo incierto de los mechones de petróleo enla negrura del Caribe. ¿Quién rema contra el viento sur? ¿Quién? Alguien cuenta de botes perdidosen esa inmensidad a causa de una cuerda que no resistió el nordeste. La frialdad penetra hasta lapiel cuando llega la noche y si los peces dejan de picar el pescador añora a veces sitios menosgélidos. Pero no fueron remisos los peces en el Caribe cienfueguero y además de bonitos y rabirrubias, querecibían la calificación máxima de 10 puntos por libra, se embarcaron albacoras, comevíveres,pargos criollos, sierras y otras especies; unos recibirían hasta cinco puntos por libra, otros, solo unpunto. El mayor ejemplar, un aguají de 23 libras, representó un temprano premio para loscompetidores de la provincia de Matanzas. La competencia tuvo un resultado de notable interés. Como equipo, los avileños Rosendo Cabrera(El Borra) y Rafael Blanco lograron un triunfo indiscutible junto a los tripulantes del Orión: 276 librasde captura, perfectamente distanciados del acumulado de los demás contendientes. Losorprendente es que el segundo lugar lo ocupó la provincia de La Habana con un solo pescador,Pedro Luis El Bufalo Rodriguez, que llegó a 204 libras a bordo del Eric. Uno de los dos equiposcienfuegueros, el que asistió a revalidar el título de la cita anterior, fue tercero esta vez. Los tres equipos premiados cobraron algo más de un tercio de las 1 697 libras de pescado quepesaron los jueces. Los trofeos fueron trabajos de artesania bien realizada. Timones y anclas demadera barnizada para los patrones y marineros; peces en taxidermia montados sobre placas demadera para los pescadores. Lo mejor de las competencias de pesca es encontrarse con viejos amigos y conocer gente entrelos cuales se hace un montón de nuevos amigos. La rivalidad deportiva, no crea, a veces es casicomo la del boxeo, pero es eso: deporte. Tal vez en el futuro algunas competencias ni siquiera obliguen a sacrificar el pescado, solo lo midan y lo devuelvan al agua. Porque en el fondo se tratade eso: competir, fraternizar, disfrutar la naturaleza.